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jueves, 15 de octubre de 2026

Transmutar

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Un día escribir es…nada

en semanas no he podido traerme a la página

como un niño de la mano

confortándolo para que no tenga miedo en la oscuridad

en un tiempo que aún no comprende

por ser una simple línea mal trazada

a medio trazar

 

Por décimas de segundo

las palabras nonatas danzan en el blanco papel

murmuradas en secreto a la pluma.

 

Sé que bajo esta mano

conmigo

sin mí se procrean geisers

en el lugar que un día estuve

donde estoy

en el cuerpo  que quedó

abrazado a otro cuerpo.


Beatriz Osornio Morales. Imagen de Pinterest.

jueves, 14 de mayo de 2026

Marismas 2

This may contain: a painting of a woman holding a heart shaped balloon in the air with her hands


Vivo en un país que se enriquece de las guerras.

Algunos van a la guerra por una hamburguesa con papas al día,

 para llenar el insaciable tanque de un auto,  

el grasiento sartén de un manjar sureño.


Aquí he comprendido por primera vez

el significado de la supervivencia,  la gente

piensa que vive, como yo antes de venir.


Esta no es la vida. Estar vivos sería

tener suficiente silencio para reconocer

nuestras voces en medio de los gritos multimedia,

las explosiones y los discursos que las justifican.


El ruido y los estruendos que escuchas en este momento,

no los he producido yo, ni tú, ni siquiera los soldados.

Yo no lance los bombardeos, ni destruí 

los cuerpos de esas niñas en la escuela.


Esto es simplemente el ricochet que producen las armas

de  los que compran el poder, 

las radiaciones incandescentes de la estupidez detonada,

es la furia burocrática que  juega con fuego

y  estalla la casa del vecino.



Beatriz Osornio Morales. Imagen de Pinterest


sábado, 21 de marzo de 2026

Marismas 1

 I


A veces pienso

que nos vamos a morir de guerra


guerra por estar ausentes

por estar de más

los asuntos de guerra

las preocupaciones de las guerras

la escalada

las armas

el idioma

las explosiones

la cohersión 

la destrucción


espejos de humo moriremos

flores obliteradas

y olor a piel quemada


Al final

nadie tiene el control

de las cosas que pasan en la guerra

nadie nos vio partir por la guerra

por las armas

por la violencia normalizada


hacemos refugios subterráneos

donde se enfrían las conservas y los higos

y las cosas se nombran unas a otras


¿Por qué no habría de nombrar la garza al sol?

¿el licor a la noche?

¿el pájaro al sueño?

¿la porcelana a las avenidas?


La fuente dice sed

la mermelada casa

el estruendo se cree dueño del silencio

el rostro revela las azucenas


Mientras las flores 

le ponen nombre a las fragancias

nosotros hacemos otra guerra

son tantas, tantas, tantas

que de eso vamos a morir


Las guerras son muy caras

incluso en el mercado negro

donde se consiguen todo tipo de triques 

y es muy dura para esconderla

en la mano abajo de una piedra

o en el marisma donde nacen los sapos

la guerra mata como el hombre mata


a veces siento la guerra

macerando el pecho

y es ella en estallidos la única

que se nombra a sí misma.





Beatriz Osornio Morales.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Yo soy la lluvia



Soy la lluvia y me gusta

caer en las aceras, en el abrigo

en la nube, caer sobre

luces de neón,

en las cabelleras;

después, perderme

en las insondables profundidades

de unos ojos.


El deleite es escurrir en la piel,

al otro lado del semáforo,

antes del verde

después del rojo…

antes de cualquier color,

entre los pasos apurados

de la gente.


Salpicar alegremente…

descorrer los limpiabrisas, 

superar su velocidad

hacia el vacío indemne.


Pisar.


Los ojos siguen allí, 

en la lluvia, una niña,

el semáforo, la acera, 

la indemnización de las formas,

los vacíos, y un verde cualquiera.


La velocidad hace que todo

se vea distinto, incluso

bajo la lluvia.


Yo soy la lluvia y me gusta 

ser niebla al amanecer, aurora 

precediéndole,  desde la noche

sedienta de lluvia.




Beatriz Osornio Morales.


sábado, 11 de octubre de 2025

Voces en la tormenta



Él no conocía tu voz.

No sabía cuando traía tormentas

y caudales que arrasaban la casa,

los cuadros de las paredes

a veces son derribados con todo y

sus notas de compra.


No sabía cuando tu voz sonaba triste

o se rompía, o quizá sí, en el fondo

algo encendía la alarma.


Qué más da si llueve cantaros,

tú estás bajo un enorme paraguas,

y a veces las voces se pierden en la lluvia,

son arrastradas a las alcantarillas

como ratas muertas.


El no conoció nunca tu voz.

Descanse en paz.



Beatriz Osornio Morales. Imagen de Pinterest.

jueves, 13 de marzo de 2025

Desde la orilla de mi casa

Llame al rededor del medio día

desde la orilla de mi casa

donde maduran las palabras.

 

Contestaste sabiendo que era yo

la que estaba al otro lado del teléfono

te alegraste apresuradamente.

 

Cuando dijiste que estabas 

en medio de algo

sentí un tirón de cable eléctrico

apachurrandome la voz

como si ésta fuera la corriente contenida

en los cables 

o una frecuencia modulada

que se interrumpe momentáneamente. 

 

Al aclararse las ondas invisibles

seguías allí

irrefutable en el tumulto de tu risa

de fondo se oía ladrar un perro

persiguiendo a un niño en bicicleta.

 

No supe cómo expresar la felicidad

así que reí.

 




Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red.

viernes, 5 de abril de 2024

El reinado de las sombras

Navego por la grieta, esta vez no entra ni un hilo de luz;
lo único que hay es una fría oscuridad
y la humedad colándose en la porosidad del espacio.
Dudo de mi propia existencia.

Aquí no existe la roca ni la tierra;
solo la grieta me atrapa con múltiples tentáculos.

Quiero sentir el viento, respirar para no existir aquí.

El calor sofocante es una mentira
recostada junto a ti, pero tú tampoco eres real;
acaso un nombre perdido, como el nombre de Jorge,
extraviado en mi desde hace tiempo, desde hace frío.

Tengo miedo, no, no tengo miedo; tengo
una sonrisa blanca en el cabello, no dejo de sonreír.
Tengo hambre, tengo peces y licor de durazno.
Tengo túneles en el sol y agua de la noria.

Pero he vuelto a caer en lo que soy aquí,
la reina de las sombras, en la grieta.
No quiero ser esto, quiero ver la luz,
abdicar mi reinado, y ser más que un destello
resplandeciendo en la oscuridad.
Beatriz Osornio Morales, imagen de la red