Amigos

lunes, 6 de enero de 2014

CANTOS MUTANTES II




II


Se nos escapa el tiempo

se nos escapa el espacio

en el tiempo

evaporan juntos y

otras fuerzas nos jalan

a los humanos

como un humo de cigarrillo

que se exhala

en la oscuridad.



Beatriz Osornio Morales, imagen: Mujer Incandescente de Juan Paulo Luna Gomez

jueves, 19 de diciembre de 2013

CANTOS MUTANTES I




I
Caer a la cuenta
como se cae al sueño
que somos una brasa
de luz en la oscuridad
gusano negro
en el aparente infinito
devorando  galaxias
después del atardecer
su intento por dar a luz
un nuevo universo

Y qué somos al final
un principio
polvo de polvo
gramo ingrávido

Solíamos pensar que
éramos dueños de algo
en cada beso
nos crecía la seguridad
 cada latido
venía con el espacio
metido en el corazón
pero no éramos nosotros
los que pensaban


fue un sueño incansable
el que nos soñó.


Beatriz Osornio Morales

sábado, 7 de diciembre de 2013

CERCANIA



Estas cerca
tan real,
más concreto que un árbol
acariciado por el aire.

La ternura
                 emana de tu fuente
con la intimidad del agua,
tan apacible en su paso
                           revelador
que canta.

Estás tan mío
filtrándote, sin agotar
ni llegar
al límite deforme
                    de la ausencia.

Así de íntimo  
                  te encuentro
parecieras saciarme
desde antes del recuerdo.

Aprendí
             cuando corría
en el cosmos de la lluvia
a alcanzar el arcoíris
                       donde estabas.

Húmedo,
todavía de aquella agua
vuelves;

te palpo con el sol
que me habita, desde
la contemplación
                      primera,
baño tu forma
con las lloviznas de junio,
inhalo tu brisa
cálida,
porque abre ante mí
la niebla de lo profundo
y veo
al canto salir
                de tu sonrisa,
voy

y le contemplo.


Beatriz Osornio Morales

lunes, 18 de noviembre de 2013

TRANSGRESION


 
















Soplan en cada objeto
algunos instantes,
que no son más que trastornos
de un dios oculto
               dentro del hombre,
hacedor de muecas
de habladurías mortíferas.

Nadie es inmortal,
a menos que aprenda
a derramare en otro
como en un recipiente.

Puede ser efímera una piel virgen,
hasta que nadie sepa del viento
sino por un suspiro.
Hasta que todo corresponda
en los oasis
que se dispersan goteantes,
en el aljibe nocturno,
una calle secreta
levante la voz y declare
a favor de los que fornican
a escondidas, por miedo
no al sol
ni a los muros,
miedo a la descomposición

de mariposas internas.


Beatriz Osornio Morales, Imagen tomada de la red.

lunes, 28 de octubre de 2013

PARPADEO DE LA MUERTE


 

 

1.

Breve silencio

aun bate la herida

tiempo detenido

en dolor

castiga la impiedad

de cumplir un cronoconvenio

 

pero el último grito

continua vivo

al morir la voz

dormida en un parpadeo

 

 

2.

 

Y yo que he muerto tanto

al quemar la mascara

de aquella sombra en la memoria

al dormir

y deshabitarme el pensamiento

al mudar el cuerpo

de piel atmosfera

 

en el exilio orgásmico

                                  del tiempo

y al respirar

mantengo el asombro

                          de nacer al parpadeo

 

 

Beatriz Osornio Morales

 

jueves, 17 de octubre de 2013

Sin Título


 
 
En vano

pedir al sol

que nos preste su linterna,

para volver al principio,

 

después de desoír

a la creación entera,

vamos sin atrevernos

a levantar

la cara desde el polvo.

 

Como brillante sortilegio

desde las calles de Adán y Eva,

contemplamos…

El ultimo camino.

 

Beatriz Osornio Morales, imagen tomada de la red.

martes, 8 de octubre de 2013

FÁBULA DEL AVE NOCTURNA





FABULA DEL AVE NOCTURNA

 

Ella esperaba

en incesante crepitar de horas

en la mazmorra de un miércoles nocturno.

 

Prendió sus alas a la noche

para no dejarla ir,

suspendió latidos de reloj

encendió los ojos,

perfumó agonías de la espera

como escenario donde germina luz.

 

Esa noche

en derrocamiento de alas,

el ave se fue desvaneciendo.

 

En el instante mismo

que la luz germina,

la noche emprende vuelo

llevándose consigo las cosas,

y el ave duerme

al extravío de aquella noche.

 

En la ventana, a primera hora del viernes

donde deambula el rescoldo del silencio,

alguien llama

 

es El

mismo a quien esperaban

el ave nocturna

y el incesante crepitar de horas,

 

sus ojos caen

al ver que ya sólo una sombra

espera en la luz de la mañana,

y una voz doliente

en el reloj suspendida.

 

Beatriz Osornio Morales, IMAGEN tomada de la red.