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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Grito Con Lluvia




Ver llover es aferrarse a la memoria,  una ciudad
se siente abandonada en la noche del grito, mientras
las presencias vacías  piden “justicia” desde su ausencia.

Por aquí  sólo pasan golondrinas mojadas,
escapan  de la lluvia antes de que sea torrencial;
Eso me hace pensar en mi lugar vacío por tanto
tiempo, allá en la plaza de mi ciudad callada,
a unos años de haber caído granadas
de no se sabe dónde.

Creí que aunque yo no estuviera presente
al final del verano, llegaría el otoño
a dorar el paisaje con su manía de luz y viento
en los campos de mirasoles, en los edificios,
pero me alcanzó la lluvia como a las golondrinas,
y tuve que ceñirme los ojos a esta pared oculta
por donde veo la ciudad cubierta de bruma,
sepia y gris, mientras recuerdo que jugábamos
un grupo de niños y yo,  a convertirnos en ángeles
saltando en los charcos del pavimento.

El tiempo no es la justicia…
La justicia toma significado en el grito de los tumultos,
hoy no asistieron a la hora patria, porque
Quieren venganza (justicia) para sus muertos, ya no piden
pensar en mejores oportunidades para los vivos.
¿Qué es la justicia después de todo, después del verano?

Ver llover es la perfecta explicación de las cosas
traídas a cuento por el recuerdo, o por la borrasca
disuelta en un silencio que se bebe sorbo a sorbo.

Este año,  llegó la hora del grito con lluvia, después…
por aquí sólo pasan golondrinas mojadas.


Beatriz Osornio Morales


lunes, 9 de septiembre de 2013

UN HECHO


Un hecho



Ya no tengo el hecho presente a todas horas.
Pasó el  tiempo  y  en tumulto
la memoria retrocedió hacia un futuro sin olvido.
Pienso en lo que fue, no en lo que fuimos.

tomados de la mano

Cuando tomaba su mano
y un como fuego ardía dentro de mí,
diluyendo los hierros y las reservas
también aprendía la vida.

Pero todo eso; el tiempo,
la multitud invisible
el futuro, sus manos de fuego,
las reservas y el día, 
sobre todo el día, quedó sin rostro,
en el lejano presente de las horas.




Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

jueves, 29 de agosto de 2013

Nocturno Sin Poesía



I

Un hombre escarba las cenizas de su pasado
pensando que  es posible encontrar brasas de poesía, 
allí donde a menudo sólo la mano
monstruosa del olvido se halla.


La escasa luz que a escondidas calienta el pecho,
 al contacto anuncia fuego,
y algo que el hombre no logra recordar del todo,
es una chispa muy pequeña,  un ámbar
la pata  de un insecto muerto,
 palabra que se resiste a morir quizá,  
y dejar  a la humanidad sin ensueños;


Semejante ardor encendería  un cigarrillo
una bomba en la oscuridad,
puede ser esa palabra también
la que encienda los versos del  mal sueño.



No todo fuego arde en poesía. 



Beatriz Osornio Morales

miércoles, 14 de agosto de 2013

Historia Surrealista



La historia del señor de los gatos
me ha sacado unas cuantas confesiones,
admito,
es un tipo audaz
aprendió  de sus rencores y ambiciones insaciables,
aunque
el señor de los gatos dice ser un tonto
y yo le creo.
Es un mago sin memoria
le gustan los nombres,
los siameses
y decir que es imbécil,
es inevitable sentir envidia
por su fortuna de 900 ojos.
Le he dicho lo que  quería;
lo que prefigura un pensamiento
y lo que viene después
no son  dos cosas distintas
tratándose de un ciego,
y el viejo astuto
primero se fue por la orilla
en sesgo,
fingió ignorar mi ceguera,
en sesgo,
con esas manías felinas
de abrir con el lomo una flor que no está
y andarse por las ramas,
para tirar el salto
que esta vez di yo en el bache,
Lo dije es cierto, contrariado
por la sensación de hundirme en el charco,
pero prometió guardar el secreto.
Cuando veas, por decir algo, o escuches venir
al señor de los gatos,
pretende no saber lo que te ha dicho
un ciego que ya no es,
tírate al piso, aparenta confianza
haz que confiese…
es la única forma de saber
si en realidad el señor de los gatos
es un mago sin memoria,
pero no permitas que se acerque a tu corazón,
confía en tu audacia felina.



Beatriz Osornio Morales

viernes, 26 de julio de 2013

TENGO QUE DECIRTE ALGO


Tenía pensado renacer con el día,
asomarme al cementerio del alba
y pensar en ti.
                        En ti que venías de las aguas
de  mujeres calladas hechas una fiesta,
decías, sus ojos son la primera señal
de lo que hay bajo la piel,  las manos,
y entre la línea de sus carnes más suaves.
Eras experto en mirar donde pocos miran:
mi  cabello hecho una montaña,
                                                cayendo
una cascada hacia la red subterránea
donde trenes llenos de niños
                                        y tigres
y albatroses  emigran;
mientras yo pensaba en los pobres
                                             de la ciudad
me cantabas a la orilla de aquel río
en la avenida.

Tengo que decirte algo:
Yo hace tiempo que vengo muriendo
con cada noche eterna que llevo a cuestas,
muero del olvido a los que están ausentes;
A ratos imagino que todavía existen
y que con solo pensar el morir se revierte,
es posible renacer en el pensamiento,
las pasiones más ocultas
          el deseo que se quiebra
                      bajo la  rama de  un árbol.

Tenía pensado renacer la mañana
asomada a las tumbas abiertas y
cerradas con las horas de cada día.
Y  ahora solo tengo que recordarte algo:
Los niños se han peinado ya para la escuela.


Beatriz Osornio Morales


jueves, 13 de junio de 2013

CRISALIDAS


CRISÁLIDAS

Hace falta
             mas que un pantano
para disolver el cascabeleo de tantas voces
tuyas,
para desoír perjurios
matizados de lluvia
                          en primavera
Hace falta
            más que ayer
apagar el insomnio
                              y hundirse
más lento que despacio
en el cristal fundido
hirviénte
                    de sueños.
Hace falta ser como un Caronte
                      en el lodo
en el río de agua roja,
o un Narciso
               vertiéndose
frágil
en sí mismo
en aquel minuto prestado
                de eternidad.
Hace falta
desmentirse
        impugnarlo todo
exhumar la oscuridad
infernal del desencanto,
Sumergirse
en esa imagen crisálida.



Beatriz Osornio Morales, imagen tomada de la red


lunes, 3 de junio de 2013

Hasta que los huesos enamoren



HASTA QUE LOS HUESOS ENAMOREN


Despierta una ternura entre mis yemas,

ve como acaban los días

en escara,

en refugio asesinado,

en transcurrir de lunas sanguinarias.


Como cicatriza el amor

en otra herida,

la ternura

descarna los dedos en otra carne,

hasta que los huesos enamoren,

vistan los ojos de violeta,

hasta que se extienda en el misterio

y renazca la imagen verdadera,

habrá una lágrima

rodando en mi mejilla.



Beatriz Osornio Morales , imagen tomada de la red.