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sábado, 21 de marzo de 2026

Marismas 1

 I


A veces pienso

que nos vamos a morir de guerra


guerra por estar ausentes

por estar de más

los asuntos de guerra

las preocupaciones de las guerras

la escalada

las armas

el idioma

las explosiones

la cohersión 

la destrucción


espejos de humo moriremos

flores obliteradas

y olor a piel quemada


Al final

nadie tiene el control

de las cosas que pasan en la guerra

nadie nos vio partir por la guerra

por las armas

por la violencia normalizada


hacemos refugios subterráneos

donde se enfrían las conservas y los higos

y las cosas se nombran unas a otras


¿Por qué no habría de nombrar la garza al sol?

¿el licor a la noche?

¿el pájaro al sueño?

¿la porcelana a las avenidas?


La fuente dice sed

la mermelada casa

el estruendo se cree dueño del silencio

el rostro revela las azucenas


Mientras las flores 

le ponen nombre a las fragancias

nosotros hacemos otra guerra

son tantas, tantas, tantas

que de eso vamos a morir


Las guerras son muy caras

incluso en el mercado negro

donde se consiguen todo tipo de triques 

y es muy dura para esconderla

en la mano abajo de una piedra

o en el marisma donde nacen los sapos

la guerra mata como el hombre mata


a veces siento la guerra

macerando el pecho

y es ella en estallidos la única

que se nombra a sí misma.





Beatriz Osornio Morales.

4 comentarios:

Naufrago Escritor ☘️ dijo...

Una mirada que observa y duele: la guerra aquí no solo estalla afuera, también habita dentro. Potente, inquietante y necesaria.

Te sigo y dejo mi huella.

BEATRIZ dijo...

Hola, Bienvenido. Gracias por tu visita y tu comentario.
Saludos.

Carlos augusto pereyra martinez dijo...

Las guerras han sido una constante, ante eventos más necesarios como el amor, el respirar aire fresco, gozar el paisaje y echarnos en el césped a ver las estrellas; y la respuesta está en que la guerra es el negocio más ganancioso. Miren a ESTADOS Unidos y sus conmilitones. Un abrazo
Carlos

BEATRIZ dijo...

El negocio más antiguo y el más gratificante según la economía. De allí, no creo que sea necesario que haya guerras como el amor, pero la naturaleza humana es así. Quizá secretamente trate de mantener un balance biológico de especies, al menos esa es la excusa que le atribuyen los naturalistas, o los que utilizan esa teoría de la supervivencia natural para enriquecerse de las guerras.
Todo un tema, Carlos.
Gracias por pasar y comentar.
Saludos.