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viernes, 28 de marzo de 2014

Fragmentos de mi II


2.

Pocos entenderán porqué tuve que ir tan lejos
a recogerme de donde nunca antes estuve.
A ti, a quien jamás te dije una palabra
lo has entendido  ¿Es cierto?

Creí que estaba de pie y podía por fin
volver a casa conmigo, pero este dulce
acto maligno de empezar de nuevo,
me conmueve, una y otra vez llevándome 
de café en café, de bar en bar
escudriñando muecas en el humo que no veo,
siempre alerta al mínimo estrépito
que irrumpa el mundo aéreo del silencio,

a ese rumor no identificado
quiero atraparle en plena caída,
en ascenso,
recoger cada partícula de lo que son el ruido
de tu paso, las noticias que lees, la mano
untando loción en tus piernas,
su aroma fresco,
atraparlo todo a vuelo de mosca

y empezar de nuevo.


Beatriz Osornio Morales

martes, 18 de marzo de 2014

Fragmentos de Mi


 1. 

Me pierdo en el sonido de las hojas;
soy ese silencio que habita la ciudad desierta.
Para encontrarme colecciono voces,
mil voces en las fuentes de agua, lunas
eclipsadas por camiones recolectores de basura
en la mañana.

Algunas voces me llaman a distancia,
y soy ese gentil llamado que sobrevive la sarna
de los perros de política.

La muerte es más que un cantar
de pájaro triste y solitario.
Su canto me hace llorar.

A veces la luz llega por el sonido del viento,
otras, por una grieta en la ventana que mantengo cerrada,
y hay otras veces que la luz eres tú,
a quien recojo y voy coleccionando en mi destierro.
Ese trozo de ser que creímos zozobrar,
caricia que el amor no  niega,
y se hace hoy mi voz, carne de mi carne
relámpago y lluvia en la tierra de mi cuerpo.


Beatriz Osornio Morales.



lunes, 3 de marzo de 2014

Bálsamos de Marzo



Perfume de flor negra


Otra vez marzo;  
el monstruo irrefutable de mis nostalgias,
impasible  cual metal que lima los pensamientos
hasta adelgazarlos peligrosamente; el radiante marzo
de la mano levantada,
de la respiración de boca a boca,
del cuerpo inerte
y las coronas de flores que abren con su aroma
el camino del duelo.
Marzo, el niño perdido para siempre
y hallado en el fondo del pozo.
Marzo, la niña de los hoyuelos
de un mes, de un año, de un tiempo irrepetible.
Marzo,  interminable camino;
 el entierro de un ángel,
 perfume de la flor negra de marzo.




Beatriz Osornio Morales